Custom PC

Antes de la masificación de Internet, las revistas eran el medio de información preferido de todos aquellos que les interesase un tema en concreto. Hoy en día, no tiene sentido que se sigan publicando, ya que en la inmensidad de la red se puede encontrar toda la información necesaria que los aficionados requieran. A pesar de todo, están a la orden del día y pienso que todavía tardarán mucho en desaparecer mientras haya gente que siga comprándolas. El que escribe, era uno de esos enganchados a las revistas que sustentan el mercado y antiguamente compraba unas 5 revistas mensuales/quincenales. Trataban diversos temas, desde música y cine hasta videojuegos y juegos de rol.
Con el tiempo he ido dejando de comprar revistas y curiosamente, no ha sido por aburrimiento o por precio o por que pudiese encontrar en internet la misma información (o incluso más), sino que la mayoría de ellas se han dejado de publicar (Game Live PC y más tarde PC Life, entre otras, aunque de esto habría para hablar otro día) o han cambiado tanto su línea editorial que han dejado de resultar interesantes. A pesar de todo, y porque siempre he sido un sentimental que le encanta el medio impreso (no me llaman para nada los e-books, por poner un ejemplo), he seguido comprando la revista sobre hardware que hoy nos ocupa: Custom PC.
En cuanto salió al mercado el primer número de esta revista, me llamó la atención su diseño, con una maquetación cuidada y profesional, al contrario que otras muchas revistas del sector. Tras un primer vistazo, los contenidos parecían muy interesantes y atractivos, pero me dejé influenciar por un amigo que me disuadió de comprarla por el precio, 4,50€ que en su día ya resultaba un poco excesivo por la cantidad de páginas con las que contaba. No fue hasta su quinto número cuando decidí comprármela por mi cuenta (sin la aprobación de nadie) y cuando comprobé que las impresiones que tuve en cuanto conocí la revista eran acertadas. Los contenidos eran geniales, haciendo unos análisis exhaustivos sobre componentes de calidad e incluso guías muy completas sobre algún tema específico. La cuestión es que me enamoré de la revista a pesar de su precio, ya que la calidad que rebosaba y los contenidos bien lo valían.
Había una cosa que no sabía sobre la revista en cuestión: era una publicación inglesa traducida al español y con diversos añadidos que no desentonaban para ser publicada en nuestro país. Después de saber este detalle, caí en la cuenta del porqué era una revista tan buena. Sin embargo, era un detalle que no se notaba para nada y que descubrí por pura casualidad cuando un día encontré un pequeño error en un artículo. Se trataba del precio de un producto que estaban analizando, el cual figuraba con una £, de libra esterlina, en vez de €. La verdad es que no le dí mucha importancia pero me indujo sospechas y acabé por investigar sobre la posible procedencia de la revista. Tras un tiempo, estos errores empezaron a ser más frecuentes e incluso empezaron a extenderse mostrándose de otras formas, como poniendo títulos de una fuente de alimentación cuando el artículo que figuraba era de una carcasa de disco duro o incluso repitiendo artículos que se habían publicado otros meses…
Ni que decir tiene que la publicidad que incluía la revista ha aumentado considerablemente respecto a sus primeros números, y el precio de la misma no ha bajado, sino que ha subido y qué queréis que os diga, una revista que alcanzó el importe de los 5€, debería tener un poco más de cuidado con todos esos errores imperdonables para una publicación profesional por mucho buen contenido que tenga. Pero el mes pasado, fue el acabóse. Han vuelto a subir el precio a 5,50€, han reducido el número de páginas considerablemente y han cambiado la maquetación de lomo encolado (cómo si fuese un libro) por grapa, como si fuese una Computer Hoy, pero con un papel y cubierta de mejor calidad que ésta. Y cómo no, la calidad de la misma no ha mejorado, todavía hay numerosos errores además de que como han reducido el número de páginas, pues apenas hay espacio para artículos.
Ahora vendría la parte en la que digo que voy a dejar de comprar revistas impresas, pero no es así. Cómo he dicho antes, soy un nostálgico y voy a continuar confiando en lo que significaba esta revista hace tiempo, para seguir su evolución, a pesar de que no tengo demasiadas esperanzas de que retomen el camino correcto. Con esto, me hago eco de lo poco que han cuidado a esta revista, que aunque es complicada de conseguir (no está en todas las librerías/sitios que venden prensa y su precio es excesivo) tiene todavía muchos seguidores, qué como yo, seguirán comprándola hasta que un día muera por culpa de no haber corregido todos esos errores que cometieron durante su andadura.





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