Elegy
La nueva película de Isabel Coixet, la primera de producción norteamericana, parece ser la consolidación de la catalana como directora de largometrajes (si es que no lo había conseguido ya). “Elegy” es el título elegido para este filme interpretado por Ben Kingsley y Penélope Cruz, basado en una novela de Philip Roth originalmente titulada “El animal moribundo” (The Dying Animal).

El argumento de la misma trata la historia de un profesor mujeriego que al fin encuentra la horma de su zapato en una de tantas alumnas a las que ha seducido. El problema viene cuando la relación empieza a hacerse más estrecha e íntima y David Kepesh (Ben Kingsley), que se siente enormemente atraído por ella, empieza a plantearse su situación y a imaginarse atado solamente a una persona. La obsesión que siente por Consuela (Penélope Cruz) será el detonante de la afloración de los celos y de fantasías de traición que llevarán a destrozar la relación. Si bien el argumento es muy sencillo, el repertorio de emociones que uno experimenta viendo este largometraje es lo que realmente te encandila con la trama. La película esta repleta de escenas de mucha belleza mezclados con diálogos mezquinos que hacen sentir tanto afecto como repugnancia hacia el papel protagonista interpretado por Kingsley.
David Kepesh es un profesor de universidad que rompe su matrimonio y se dedica a coleccionar alumnas desde entonces, pero tras detenerse a hacer balance de su vida se descubre infeliz, con una familia destrozada y una serie de amantes que no le aportan nada. En un último intento de desesperación, intenta entablar una relación con Consuela de la que piensa que algún día se cansará de ese hombre mayor y decadente que al mismo tiempo le enseñó algo de cultura, como bien dice el protagonista en una escena.
La película de Coixet despierta en el espectador algunas de las sensaciones con las que tarde o temprano deberemos convivir, los miedos frecuentes del ser humano. El paso del tiempo es sin duda el más determinante. Todo lo que hace el profesor Kepesh está directamente relacionado con un ciclo de vida que le recuerda que el tiempo pasa y que con él también pasan las oportunidades. En su lucha contra la edad a veces sale ganador, logrando por ejemplo que su capricho en forma de joven estudiante termine arrojándose a sus brazos. Pero en otras ocasiones resulta vencido por la cruda realidad.
Si bien la creatividad de Coixet se ha visto un poco limitada por la obligación de ceñirse a una historia y guión preestablecidos, el resultado ha sido un filme bastante bien equilibrado, aunque predecible en ocasiones, pero que no decepciona respecto a lo que se podía esperar de la directora.











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